Adolescentes resilientes

La resiliencia es una capacidad de los objetos de recuperar su forma original tras ser deformados por una fuerza que los ha presionado. Es un concepto físico, pero que desde hace tiempo se viene aplicando a los seres vivos y en especial a las personas, que tras sufrir algún tipo de estresor o suceso inesperado y desagradable, son capaces no solo de recuperarse, sino de fortalecerse y superarse.

Sin ser necesario llegar a los extremos de vivencias críticas que nadie desea, si es cierto que si alimentas  la capacidad de tus hijos de ser resilientes, de recuperarse rápidamente de los hechos que se presenten en la vida, de encajar con entereza  estas situaciones, estarías apoyando a tu hijo o hija a estar mejor preparados para la vida adulta.

¿Y como consigues esto?

Esto se consigue fortaleciendo en tus hijos/as ciertas características tales como:

  1. La capacidad de estar centrado y tomarse las cosas con calma. Esto conecta claramente con la inteligencia emocional y la existencial. Se trata de fomentar la tranquilidad interior, la reflexión y bajar los niveles de impulsividad. De esta manera ante las circunstancias estresantes la perspectiva va a permitir a tus hijos afrontar la dificultad de otra manera.
  2. El desarrollo de la empatía. No debemos de confundir el pensamiento con la emoción. El pensamiento en perspectiva permite que las personas seamos capaces de imaginar el punto de vista del otro, pero la empatía nos permite sentir como el otro. Es un paso más allá. La empatía permite al adolescente tener una lectura más acertada de lo que está sucediendo en su entorno y por lo tanto acertar mejor en la búsqueda de soluciones.
  3. Positividad. Si fomentas en tus hijos una visión optimista y positiva de la vida, de las cosas que suceden, donde se tienda a ver el vaso medio lleno en vez de medio vacío, sin perder el realismo, pero dejando de lado el pesimismo y la melancolía. Si fomentas este rasgo, estás generando una persona más preparada para superar las dificultades de la vida.
  4. Centrado en soluciones. Todos sabemos que hay personas que comienzan las conversaciones con nosotros diciendo: “…sabes,  hay un problema. ¿!!?”. Yo les tengo cierto temor y en seguida me pongo a la defensiva, porque sé que lo que esperan es que se les ofrezca una solución desde fuera. La actitud correcta parte desde le punto de vista contrario. No centrarnos en el problema, si no en la solución: “ …sabes, tengo la solución a un problema que se presentó”. Es una actitud valiosísima, la de poder enfocar la energía y el esfuerzo en la solución y no en el problema. Por ello, desde muy pequeños, es útil que a tus hijos e hijas les enseñes que sus energías deben ir más a buscar las soluciones que a preocuparse o enrocarse con los problemas. Si invitas al adolescente a que se enfoque en la salida a la situación problemática, estás dándole una herramienta poderosísima, que permite ver siempre más allá del obstáculo y que fomenta la resiliencia.
  5. Adulto de referencia. Este último requisito tiene un valor clave. El adolescente necesita un adulto positivo (o varios) en el que apoyarse y confiar, para sentir que en los momentos de dificultad es capaz de superar la adversidad. Este adulto no se puede imponer. Lo elige el adolescente. Las madres y los padres nos podemos ofrecer, mostrar nuestra predisposición para orientar y acompañar en los momentos grises de la existencia en este periodo, pero será el adolescente quien elija a esta persona que sea significativa y que se muestra confiada en las capacidades del adolescente. En ocasiones esta persona es la madre, o el padre, en otras ocasiones es una abuela, un tío, un educador, una hermana mayor,  una profesora del instituto, un entrenador deportivo u otra persona. Lo que caracteriza a esta persona es que confía en que el adolescente va a salir adelante, cree en sus posibilidades y no duda de su capacidad de superación. No juzga, pero sí orienta. Es un referente positivo en la vida del adolescente. Este adulto representa a la sociedad, a la vida adulta, que envía un mensaje de apoyo al adolescente y le dice que aunque este es un momento malo, va a ser superado. Los padres y madres podemos ser estos adultos de referencia para la superación de adversidades, pero es frecuente que sean personas de fuera del núcleo familiar más estrecho, ya que permiten una visión más objetiva al adolescente y  también, no debemos obviarlo, porque en ocasiones las dificultades pueden tener su raíz en las propias relaciones familiares, tal como podría ser una situación de divorcio mal llevada o el fallecimiento de un miembro de la familia.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s